No estoy teniendo suerte con la elección de mis recientes lecturas. La casa de Riverton y Las horas distantes de Kate Morton me parecen lentas, sin tensión, previsibles. El bolígrafo de gel verde, de Eloy Moreno está algo más entretenida, pero el autor más que mostrar cuenta y me distancia de la historia. Calor desnudo, de Richard Castle... bueno, partiendo de que creo que es un mero producto de marketing y nada de literatura, es simple. Un trasunto de la serie Castle donde Kate Beckett es Nikki Heat (juego de palabras con el título original, Naked Heat) y Rook es Castle.
Lo peor es que me están haciendo perder un tiempo escaso y valioso para leer mejores libros.
Como el de El abuelo que saltó por la ventana y se largó, de Jonas Jonasson. Divertido, entretenido y original.
jueves, 14 de junio de 2012
domingo, 13 de mayo de 2012
Las mujeres de Neruda
El pasado viernes 11 tuvimos el lujo y el placer de disfrutar de la charla de Gunther Castanedo Pfeiffer sobre las mujeres en la vida de Pablo Neruda. Fue en Suances, en la sala de exposiciones de El Torco, junto al faro.
Gunther es miembro de la Federación Neruda Internacional. Ha publicado libros como "Personario A" (un diccionario de las personas que tuvieron relación con Pablo Neruda cuyo nombre empieza por A) y está ahora con la letra B, "Neruda y los barcos" y "Triángulo literario", sobre Neruda, Miguel Hernández y Cossío. Además, colabora con artículos en numerosas revistas y publicaciones, como "Nerudiana".
Ni que decir tiene que siendo Gunther uno de los más prestigiosos y reconocidos nerudólogos del mundo (y no exagero lo más mínimo), la calidad estaba asegurada. Sin embargo, fue su modo ameno de introducirnos en los amores del poeta lo que convirtió una brumosa tarde de mayo en una velada agradable y cálida.
Constituye un privilegio que Gunther Castanedo resida en Cantabria y haya venido a iluminarnos con detalles de la vida del poeta de manera tan generosa. Todos los asistentes disfrutamos de la conferencia y se nos pasó el tiempo volando. Fue común el comentario de que nos dejó con ganas de más, incluso de un libro que recogiese todos estos detalles y los poemas, que ahora leeremos con otros ojos.
¡Extraordinario!
Gunther es miembro de la Federación Neruda Internacional. Ha publicado libros como "Personario A" (un diccionario de las personas que tuvieron relación con Pablo Neruda cuyo nombre empieza por A) y está ahora con la letra B, "Neruda y los barcos" y "Triángulo literario", sobre Neruda, Miguel Hernández y Cossío. Además, colabora con artículos en numerosas revistas y publicaciones, como "Nerudiana".
Ni que decir tiene que siendo Gunther uno de los más prestigiosos y reconocidos nerudólogos del mundo (y no exagero lo más mínimo), la calidad estaba asegurada. Sin embargo, fue su modo ameno de introducirnos en los amores del poeta lo que convirtió una brumosa tarde de mayo en una velada agradable y cálida.
Constituye un privilegio que Gunther Castanedo resida en Cantabria y haya venido a iluminarnos con detalles de la vida del poeta de manera tan generosa. Todos los asistentes disfrutamos de la conferencia y se nos pasó el tiempo volando. Fue común el comentario de que nos dejó con ganas de más, incluso de un libro que recogiese todos estos detalles y los poemas, que ahora leeremos con otros ojos.
¡Extraordinario!
martes, 1 de mayo de 2012
Mañana en la batalla piensa en mí
Es la cuarta o quinta novela de Javier Marías que leo y puede que la penúltima.
Se trata de novela y, por tanto, ficción porque la historia subyacente es inventada. Sin embargo, su lectura parece más de filosofía o ensayo, con digresiones constantes, citas, zigzagueos argumentales...
Algo debe de tener un escritor si tiene lectores fieles, pero cada vez me extraña menos que ganen los premios y distinciones y pasen a la historia aquellos que tienen un ejército de acólitos y mariachis con influencias en la industria editorial y la prensa.
Quizá me falte autoridad formal para criticar la obra de Javier Marías, pero es que hay me cuesta reconocerle como un buen escritor. Me cae bien y me cuesta escribir esto.
Le conocí, bueno, le saludé y pude reconocer a una persona tímida, culta, educada. Ahora pienso si esa timidez no es otra cosa, que él sabe de verdad cómo escribe...
Concedo las licencias literarias de romper la estructura "normal" de la frase, de forzar la sintaxis, pero hay un uso enorme y terrible de los advervios, sobre todo los terminados en -mente, y de las comas.
Todos los personajes tienen la misma voz, hablan igual y su esquema de pensamientos es idéntico. Como todas sus novelas están escritas en primera persona no puedo evitar leer a Javier Marías en cada narrador, en cada protagonista y casi en cada personaje.
El lenguaje es pedante. A mí me gusta que se empleen las palabras adecuadas, no rehuyo los términos cultos, me encanta la precisión de Miguel Delibes. Me gustan los libros que me enriquecen, me hacen pensar, me ofrecen distintos puntos de vista, como lo hace Javier Marías. Sin embargo, en las novelas de Marías el lenguaje es artificial, forzado, como si cogiera cada palabra y la sustituyera por un sinónimo, el más raro que encuentre. Incluso cuando hablan sus personajes. ¿Quién emplea hoy en día la palabra "alcoba" en lugar de "dormitorio"? Puede que Javier Marías en su vida privada.
Se cita a sí mismo de manera continua, de sus reflexiones (puestas en mente de sus personajes) y de sus otras novelas (espaldas del tiempo, negra espalda...). Insufrible. No sé si pretende a base de repetir expresiones e ideas que alguna cale en el habla real de los lectores y pasar a la historia. Pero su pedantería va más allá, inunda al lector con explicaciones etimológicas y sus vastos conocimientos de la lengua y cultura inglesa. Quien conozca al autor y su anglofilia no puede evitar reconocerle en los protagonistas. Lo mismo con el cine, su pasión personal proyectada en sus personajes.
Aliteraciones estridentes y repeticiones como "al almirante Almira", "pensé con el pensamiento del encantamiento", "ese tramo del tramo", "que el contestador contestara", "una joven tan joven"... son un ejemplo de lo estridentes y pobres que suenan sus frases al leerse.
Pasajes que no pintan nada en la novela, como la escena del rey (que me da la impresión de que pretende ser humorística y no es ni simpática) o la de las carreras en la hípica. De hecho, en sus novelas apenas pasa nada, son todo divagaciones.
Me gustó mucho "Todas las almas" y se acabó. Después "Travesía del horizonte". "Negra espalda del tiempo". He releído la misma novela una y otra vez, todas son la misma. En "Mañana en la batalla piensa en mí" hay una buena historia, que se pierde en el marasmo de verborrea espesa de la narración.
Se trata de novela y, por tanto, ficción porque la historia subyacente es inventada. Sin embargo, su lectura parece más de filosofía o ensayo, con digresiones constantes, citas, zigzagueos argumentales...
Algo debe de tener un escritor si tiene lectores fieles, pero cada vez me extraña menos que ganen los premios y distinciones y pasen a la historia aquellos que tienen un ejército de acólitos y mariachis con influencias en la industria editorial y la prensa.
Quizá me falte autoridad formal para criticar la obra de Javier Marías, pero es que hay me cuesta reconocerle como un buen escritor. Me cae bien y me cuesta escribir esto.
Le conocí, bueno, le saludé y pude reconocer a una persona tímida, culta, educada. Ahora pienso si esa timidez no es otra cosa, que él sabe de verdad cómo escribe...
Concedo las licencias literarias de romper la estructura "normal" de la frase, de forzar la sintaxis, pero hay un uso enorme y terrible de los advervios, sobre todo los terminados en -mente, y de las comas.
Todos los personajes tienen la misma voz, hablan igual y su esquema de pensamientos es idéntico. Como todas sus novelas están escritas en primera persona no puedo evitar leer a Javier Marías en cada narrador, en cada protagonista y casi en cada personaje.
El lenguaje es pedante. A mí me gusta que se empleen las palabras adecuadas, no rehuyo los términos cultos, me encanta la precisión de Miguel Delibes. Me gustan los libros que me enriquecen, me hacen pensar, me ofrecen distintos puntos de vista, como lo hace Javier Marías. Sin embargo, en las novelas de Marías el lenguaje es artificial, forzado, como si cogiera cada palabra y la sustituyera por un sinónimo, el más raro que encuentre. Incluso cuando hablan sus personajes. ¿Quién emplea hoy en día la palabra "alcoba" en lugar de "dormitorio"? Puede que Javier Marías en su vida privada.
Se cita a sí mismo de manera continua, de sus reflexiones (puestas en mente de sus personajes) y de sus otras novelas (espaldas del tiempo, negra espalda...). Insufrible. No sé si pretende a base de repetir expresiones e ideas que alguna cale en el habla real de los lectores y pasar a la historia. Pero su pedantería va más allá, inunda al lector con explicaciones etimológicas y sus vastos conocimientos de la lengua y cultura inglesa. Quien conozca al autor y su anglofilia no puede evitar reconocerle en los protagonistas. Lo mismo con el cine, su pasión personal proyectada en sus personajes.
Aliteraciones estridentes y repeticiones como "al almirante Almira", "pensé con el pensamiento del encantamiento", "ese tramo del tramo", "que el contestador contestara", "una joven tan joven"... son un ejemplo de lo estridentes y pobres que suenan sus frases al leerse.
Pasajes que no pintan nada en la novela, como la escena del rey (que me da la impresión de que pretende ser humorística y no es ni simpática) o la de las carreras en la hípica. De hecho, en sus novelas apenas pasa nada, son todo divagaciones.
Me gustó mucho "Todas las almas" y se acabó. Después "Travesía del horizonte". "Negra espalda del tiempo". He releído la misma novela una y otra vez, todas son la misma. En "Mañana en la batalla piensa en mí" hay una buena historia, que se pierde en el marasmo de verborrea espesa de la narración.
sábado, 14 de abril de 2012
Concursos literarios
"... y si es que son de justa
literaria, procure vuestra merced llevar el segundo premio, que el
primero siempre se lleva el favor o la gran calidad de la persona, el
segundo se le lleva la mera justicia, y el tercero viene a ser segundo, y
el primero, a esta cuenta, será el tercero, al modo de las licencias
que se dan en las universidades; pero, con todo esto, gran personaje es
el nombre de primero."
(Don Quijote, Capítulo XVIII)
(Don Quijote, Capítulo XVIII)
lunes, 2 de abril de 2012
La conjura de los necios
Es una pena que su autor, John K. Toole se suicidara. Habríamos podido disfrutar de más libros suyos. De poco le sirve a él ni al mundo un premio Pulitzer póstumo.
Ignoro si se inspiró -estoy seguro de que no, pero bien los retrató- en los hijos españoles que no se van de casa, en los egoístas e irrespetuosos, que no sólo se resisten a abandonar el nido sino que exigen con destemplanza mimos y caprichos a sus progenitores. El mundo gira, creen, en torno a sus necesidades superfluas, valga el oxímoron. Al menos, el protagonista de la novela tiene un proyecto.
Y es que Ignatius Reilly tiene una visión del mundo muy peculiar, a caballo entre lo idealista y lo estoico. Es un Quijote desaliñado y con lamparones, perezoso y glotón. Su madre, la sufriente madre vitalicia, lo sobrelleva con moscatel y jugando a los bolos.
Nueva Orleans, el Barrio Francés, Bourbon Street... Jones, Darlene, Mancuso, la señorita Trixie... ¡no hay desperdicio!
Es un libro divertido, que arranca alguna carcajada, pero también una mordaz crítica social, política y económica, un retrato de las miserias humanas con una panoplia de personajes esperpénticos aunque muy humanos.
Es la tercera vez que leo este libro tan bien escrito y tan plástico en sus descripciones. La recomiendo.
Ignoro si se inspiró -estoy seguro de que no, pero bien los retrató- en los hijos españoles que no se van de casa, en los egoístas e irrespetuosos, que no sólo se resisten a abandonar el nido sino que exigen con destemplanza mimos y caprichos a sus progenitores. El mundo gira, creen, en torno a sus necesidades superfluas, valga el oxímoron. Al menos, el protagonista de la novela tiene un proyecto.
Y es que Ignatius Reilly tiene una visión del mundo muy peculiar, a caballo entre lo idealista y lo estoico. Es un Quijote desaliñado y con lamparones, perezoso y glotón. Su madre, la sufriente madre vitalicia, lo sobrelleva con moscatel y jugando a los bolos.
Nueva Orleans, el Barrio Francés, Bourbon Street... Jones, Darlene, Mancuso, la señorita Trixie... ¡no hay desperdicio!
Es un libro divertido, que arranca alguna carcajada, pero también una mordaz crítica social, política y económica, un retrato de las miserias humanas con una panoplia de personajes esperpénticos aunque muy humanos.
Es la tercera vez que leo este libro tan bien escrito y tan plástico en sus descripciones. La recomiendo.
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