sábado, 18 de julio de 2015

Little black book for stunning success, de Robin Sharma


No sólo de ficción se alimenta mi espíritu. Lo que contiene este libro no son novedades, si ya hemos leído o escuchado a su autor antes, pero me viene bien repasar y tener todas esas ideas en un mismo libro. 

Los secretos de los piratas. Los canallas del Caribe, de William Teach


Un libro muy visual y didáctico. Centrado en Barbanegra, sobre todo, pero también nos ilustra sobre Jack Rackham, Stede Bonnet, Bartholomew Roberts, el corsario ascendido a gobernador Woodes Rogers, Edward Low o Israel Hands. Goletas, bergantines y balandros, los barcos tienen su papel, como el Queen Anne's Revenge. El paseo por la tabla, la sudadero, el ovillo, pasar por la quilla...

El cine nos ha intoxicado con una imagen romántica de los piratas, que este libro desmonta sin piedad, retratando a unos rufianes sanguinarios y crueles, a sus técnicas de tortura, su vida diaria y sus fechorías.

Hay libros más doctos, pero éste constituye una aproximación atractiva y ligera. 


jueves, 16 de julio de 2015

Hombres buenos, de Arturo Pérez-Reverte


Casi me he reconciliado con el novelista. He apreciado mayor calidad en su escritura y, aunque en muchas páginas aburre con su demostración de todo lo que ha investigado y sabe, además de con  pesadas descripciones y reiteraciones, la historia está entretenida y es original.

Desde el mismo planteamiento, en que mezcla la ficción y una pseudo-ficción, es original. Alterna capítulos en que narra las peripecias de dos académicos de la Real Academia Española de la Lengua  (descritos un poco como Quijote y Sancho) en busca de la Enciclopedia de Diderot y D'Alembert a finales del s. XVIII con una descripción de sus pesquisas para documentarse y construir la novela (descripción igual de ficticia, afirma en alguna entrevista. Al menos de parte de ella. Será verdad o no).

Los dos académicos aceptan el encargo de sus compañeros y se dirigen a París a por los veintisiete volúmenes, ignorantes de que dos de esos compañeros han contratado a un bribón para impedir el éxito de la misión. Atraviesan en coche de caballos España y Francia y conocen a varios personajes de la Historia de la Revolución Francesa. 

Los personajes son los típicos de Reverte, el malo con principios, el marino cartesiano y valiente (el mismo que aparece en otras novelas suyas), la mujer sabia, etc.

No he podido evitar reconocer personajes de la actualidad en el libro. Rajoy, Podemos... Los compañeros que intentan boicotear la misión, dos radicales (uno progresista y otro conservador, pero con un mismo fin), igual que políticos de hoy que les unen los extremos con tal de dañar al país. 

También el paralelismo del teatro de entonces y la televisión de ahora, vulgarizada y mediocre.

También retrata los males de España, condena atávica que me hace pensar que no tenemos remedio ni lo tendremos jamás, pese a haber grandes hombres y ser una tierra maravillosa. La envidia, la incultura, el cainismo y los gobernantes nos lo impedirán. Somos autodestructivos, como las enfermedades autoinmunes. Francia se higienizó con la guillotina, otros países con la Reforma, aquí evolucionamos a paso de caracol. Todo son zancadillas a los "hombres buenos", no dejamos crecer al prójimo.

Me ha gustado la novela, no como las primeras suyas, pero casi como la del Tango de la Guardia Vieja.

Algunas citas:

"para hacer a los pueblos felices era preciso ilustrarlos..."

"Acabó faltando lo que hubo en Francia: una revolución que trastocara el viejo orden..."

"críticos con la barbarie del vulgo mentecato: del público mal acostumbrado a los disparates que  inundan los teatros con sainetes zafios de verduleras y mano"

"Los españoles seguimos siendo los primero enemigos de nosotros mismos. Empeñados en apagar la luces allí donde las vemos brillar"

"lo poco de dentro lo convertimos en arma arrojadiza, de discordia: tal autor es extremeño, aquél es andaluz, éste valenciano... Nos falta mucho para ser nación civilizada con espíritu de unidad, como las otras que con justo motivo nos hacen sombra..."

"Sólo un Estado organizado y fuerte, protector de sus artistas, pensadores y científicos, es capaz de proveer el progreso material y moral de una nación... Y ése no es nuestro caso"

"El teatro es una herramienta educativa de primer orden"... o podría serlo la TV.

"No son los tiranos los que hacen esclavos. Son los esclavos los que hacen a los tiranos"

"Todo lo vivido aprovecha, de una u otra forma. Excepto para los fanáticos y los imbéciles"

Esta última cita es como mi leitmotiv: <Una experiencia más>

Los 88 peldaños del éxito, de Anxo Pérez


En el prólogo, Pablo Motos nos pregunta si nos apetecen ideas nuevas. Bueno, pues nuevas no son. Muchos de los peldaños de Anxo no son de creación suya pues ya los conocía. Salvo que los líderes del coaching mundial como Napoleon Hill, Robin Sharma, Tony Robbins, Brian Tracy, Bob Proctor y demás le hayan tomado prestadas las ideas. Pero no voy a criticar esto, pues las ideas siguen siendo buenas y útiles, y él nunca afirma que sean cosecha propia.

Anxo las presenta de manera amable, simpática, a menudo con ejemplos (sobre todo de su empresa 8Belts). Aquel que aplique los peldaños no digo que vaya a llegar donde ha llegado él, pero sin duda llegará mucho más lejos en la vida de lo que llegaría sin hacerlo. Y entiendo por éxito no sólo el profesional o económico, sino otro más subjetivo y más ligado a nuestra felicidad particular.

Así que recomiendo este libro por dar acceso a unas claves muy buenas y eficaces para mejorar nuestras vidas.

domingo, 14 de junio de 2015

El hombre del baobab, de David Cantero


A punto he estado de ni siquiera realizar esta reseña. 

De lo peor que (no) he leído en mucho tiempo. Me propuse leerla por continuar con lecturas ambientadas en África, pero de este continente hay poco y la historia es tediosa hasta el hartazgo, deprimente, sin consistencia. Otro ejemplo más de un libro publicado, puede que escrito, por un famosillo. Que le aprovechen los derechos de autor de mi compra, que a mí se me atragantan.

Luis Vaissé quiere suicidarse y, antes, se lleva a su padre enfermo terminal a un viaje a África para, al parecer, descubrir algo en su interior... en fin, nada.

A Luis da ganas de darle una colleja de vez en cuando, con sus tópicos y su tono lastimero. Da la sensación de que se merece lo que le ha pasado en la vida. Su padre puede ser un enfermo terminal de cáncer, lo que no significa senil, aunque así lo retrata.

El autor mezcla un lenguaje pedante con otro zafio y soez, en ocasiones en la misma frase, combinando tálamo con polla. Introduce citas y versos de autores para dar algo de fuste a las páginas, para vestir de cultura algo que adolece de calidad y sin venir a cuento. El protagonista se refiere a su madre como "hembra", algo de lo más inverosímil, como todo el tono de la novela. David Cantero cuenta, pero no muestra. Cambia el ritmo, ya de por sí inexistente, con tonos que da la impresión de haberse escrito la novela a trompicones, en días sueltos, en distintos años. Adolece de falta de homogeneidad.

Incluso me ha parecido detectar alguna contradicción en lo que cuenta, pero no tengo ganas de rebuscar para localizarlas.

Un ejemplo de incoherencia es cuando alquila a un taxista en el hotel y le paga extra para que sea un chófer exclusivo para todo el día. Se dirigen a Brazza y reserva habitación para tres días. ¿Y el taxista? Allí va a la casa del padre de su "mujer" africana, a la que abandonó de repente con un hijo, y éste le recibe con abrazos como a un hijo pródigo. Lo normal, así reciben los "suegros" a los que abandonan a sus hijas. Al menos en África.

No llega a ser ni literatura hamburguesa.

A quien lo quiera se lo regalo.