viernes, 12 de septiembre de 2014

Martes con mi viejo profesor, de Mitch Albom

Este verano se ha puesto de moda el echarse encima un cubo de agua helada, con cubitos de hielo incluidos a poder ser, para concienciar de la necesidad de donar a la investigación contra la enfermedad ELA, esclerosis lateral amiotrófica, o enfermedad de Lou Gehrig. Una enfermedad mortal que ha sufrido el jugador de béisbol que dio nombre a la misma, Stephen Hawking, David Niven... A raíz de esta campaña me he acordado de este libro que tanto me gustó en su día.

Mitch Albom narra en este libro una historia autobiográfica. Después de unos años trabajando al finalizar la carrera, en 1995 Mitch contacta de nuevo con un profesor de la universidad, Morrie Schwartz, que fue más un maestro para él. ¿Quién no recuerda a ese profesor que es más un maestro en nuestra vida? Yo tengo uno y no he podido dejar de recordarlo en cada página.

Mitch se ha enterado de que Morrie tiene la ELA. Retoman el contacto y las charlas. Va a verle cada martes, son "gente de los martes", como ellos mismos se denominan, y Morrie le da unas lecciones vitales, las mejores posibles. A pesar de ser consciente de vivir sus últimos días, no se autocompadece de la enfermedad y mantiene la lucidez hasta el último momento. Es más feliz que la mayoría, como él mismo reconoce.

La síntesis de todos sus mensajes es que hay que vivir con intensidad cada día, eliminando actividades prescindibles, las que no nos enriquecen como personas y no están centradas en los demás.

Son varias las lecciones de vida, cada semana un tema: La visión del mundo, los arrepentimientos, la muerte, la familia, las emociones, el miedo a envejecer, el matrimonio, nuestra cultura, el perdón... No voy a incluir todas las citas que he subrayado en mi ebook porque mi intención en el blog es escribir resúmenes breves y, además, estoy convencido de que cada lector encontrará fragmentos destacados distintos.

Lo que es seguro es que estamos ante un libro que nos conmueve y nos ilumina.

Morrie Schwartz

https://www.youtube.com/channel/UCeWTBCSnqWXtk-Ernc6SWQA



lunes, 25 de agosto de 2014

Il tempo invecchia in fretta, de Antonio Tabucchi

¡Un placer! He disfrutado despacio de la lectura de este libro, de la plasticidad de sus palabras, de la habilidad de Antonio Tabucchi para dotar de sensorialidad a sus frases.

El título proviene de una cita del griego, del presocrático Critias: "Inseguendo l'ombra, il tempo invecchia in fretta" (Persiguiendo la sombra, el tiempo envejece deprisa).

Volveré a leer este conjunto de nueve relatos, en italiano, que siempre que sea posible hay que leer a los autores en su lengua materna. Es de esos libros que se subrayarían, se tomarían notas, con los que se detiene uno para saborear una frase, una imagen, una sensación...

El leitmotiv de los cuentos es la fugacidad del tiempo y una cierta nostalgia de otros tiempos pretéritos. Casi siempre son historias retrospectivas, ubicados en distintos países, pero predomina con claridad la luz mediterránea.

Encuentro, por último, un nexo entre tiempo y memoria, como si uno no existiera sin el otro.

"Círculo": difícil de sintetizar, ubicado en Suiza, un viejo profesor...
"Clof, Clop, cloffete, cloppete": un paciente, en un hospital.
"Nubes": una niña charla en la playa con un ex militar afectado de uranio.
"Los muertos a la mesa": en Berlín, un ex agente secreto sigue a individuos al azar, por fuerza de la costumbre de cuando estaba en activo.
"Entre generales": en Nueva York un general húngaro en sus últimos días decide reunirse en Moscú con el general que le venció en la Segunda Guerra Mundial y pasan buenos ratos.
"Yo me enamoré del aire" (en español en el original): puede que en Canarias, el protagonista queda prendado de una mujer tendiendo unas sábanas al sol.
"Festival" (ídem): unas imágenes de un juicio no grabadas, pero que el tribunal de ese régimen (¿DDR?) lo ignora, en una ficción oficial de justicia democrática, y ayuda a una sentencia favorable para alguien que cuestiona el régimen.
"Bucarest no ha cambiado en absoluto": un judío en Tel Aviv que aún cree que está en aquel Bucarest donde sufrió la persecución de Ceaucescu.
"A contratiempo": el más fantástico, donde se repasan imágenes impactantes de los desastres del s. XX y en el que el protagonista viaja a Creta a encontrarse con el futuro.

Sostiene Pereira que este es un gran escritor, creo, y yo comparto su opinión.

El insólito caso del Círculo y los Gnomos de jardín, de Peter Coolbak

Como ya he comentado, me gusta leer los libros que van a leer mis hijas. En este caso me he encontrado con una serie parecida a Geronimo Stilton. La vaca Muca es suiza, vive en el valle del río Emme (Emmental, querido Watson) y alterna su trabajo al frente de un hotel con la investigación de misterios. Al final del libro hay datos informativos sobre Suiza (queso Emmental, el deporte Hornussen, etc.) y hay pegatinas o recortables.
La serie original es italiana, Mucca Emma, y el autor juega al anonimato al igual que la autora de las series Stilton.

lunes, 4 de agosto de 2014

Ávidas pretensiones, de Fernando Aramburu

Como cada primavera, un grupo selecto de poetas del panorama nacional (no todos, sino los elegidos) se reúne en Morilla del Pinar para unas Justas Poéticas en el Convento de las Espinosas. Poesía hay poca, sexo bastante, envidias y juergas, muchas. La hipocresía esquisita de los vates contrasta con las puñaladas, conspiraciones, pasiones oscuras y todo tipo de anécdotas que despojan de la pátina dorada al congreso literario. Se trata de un concurso casi, pues el ganador lograría suculentos contratos editoriales.

Aramburu se inspiró en las reuniones del grupo 47 alemán (al que iban Günter Grass, Heinrich Böll, etc.) y tenían el trono, igual que en la novela, para recitar los poemas propios al resto de asistentes.

Este escritor me gusta. Me parece claro, lúcido, casi germánico. Ha escrito una sátira de los conventículos literarios, de los círculos de influencia en que cuenta más si eres de ellos que lo que escribas. Como en todo, en esta sociedad. Tengo la intuición de que algunos personajes serían reconocibles en la vida real, no como trasuntos, sino en detalles. Sin caer en estereotipos, sí retrata los distintos pecados capitales del ser humano, estas debilidades que nos hacen infelices. Algunas son dignas de compasión, pero los propios personajes abusan de ellas con su soberbia o victimismo.

Todavía no sé si me ha gustado el libro en su conjunto. Ha habido partes que sí, como el lenguaje rico, rompiendo normas gramaticales. Es lo que más me ha gustado, el tono desenfadado y vanguardista en el léxico del narrador. Las descripciones de las escenas, la parodia esperpéntica, satírica, caricaturesca de los personajes... pero me ha saturado tanto contenido sexual explícito y escatológico. También encuentro excesivo el número de personajes. El supuesto tono de humor no me ha arrancado ni una sonrisa, pero sí he reconocido la lucidez con que retrata las debilidades humanas. Cada personaje con las suyas.

Algunas frases que me han gustado:

"La soledad que le untaba el alma con su pomada triste".
"Minutos inútiles, sin provecho bibliográfico para él, engordadores de la edad, pero no de la experiencia".
"La luna anoréxica arrojaba sobre la escena unos centímetros de claridad".
"Arrastrando las erres, siseando las eses, farfullando las efes", bonita aliteración.
"Alegre tristeza", un oxímoron. Como dije, Aramburu ha desplegado su arsenal lingüístico, ha experimentado y jugado con las palabras y las frases.

viernes, 30 de mayo de 2014

Expiación, de Ian McEwan

Casa de campo de los Tallis. 1935. El aburrimiento burgués del verano. Robbie Turner es el hijo de la criada y ha estudiado en Cambridge porque el siempre ausente señor Tallis le pagó los estudios. Volvió con mejores notas que Cecilia, la hija mediana de la familia y que también estudió en Cambridge. La hija pequeña, Briony, con vocación de escritora a sus 13 años, prepara una obra de teatro para agasajar a su hermano Leon, el mayor de la familia. Éste llega acompañado de su amigo Paul Marshall, hijo del empresario que lograría que las mochilas de los soldados en la guerra llevaran sus chocolatinas Amo. Y Lola, la pelirroja y desarrollada prima de los Tallis que ha venido a pasar una temporada a la casa de campo con sus hermanos, los gemelos Pierrot y Jackson.

Briony, al final del libro se revela como una famosa novelista que había escrito la novela (además de hacer de enfermera durante la guerra) como expiación por su calumnia: acusar a Robbie de violar a su prima Lola. Sin embargo, ha arrastrado toda su vida los pesados remordimientos de su crimen, que no es sólo la falsa acusación sino sobre todo el haber destruido un amor incipiente entre Cecilia y Robbie. Un error de adolescente, sí, pero de fatales consecuencias que ha destrozado la vida de éstos y de ella misma, que llevará como una losa de mármol el peso de los remordimientos. Tanto, que morirá antes de publicar el libro porque Lola se casó con su violador, un magnate poderoso, que pleitearía contra la editorial si se sacaba la novela a la luz.

Expiar, según la RAE, significa "padecer trabajos a causa de desaciertos o malos procederes" y también "Borrar las culpas, purificarse de ellas por medio de algún sacrificio".

El estilo del autor es denso, pausado, como arrastrar los pies por el fango. Describe muy bien y demuestra su dominio del léxico, aunque lastra el ritmo demasiado para mi gusto. Sin embargo, he de reconocer que esta técnica es perfecta para transmitir al lector la lasitud derivada del calor veraniego, de la cadencia ociosa de las vacaciones estivales, incluso de la rutina en el hospital o de la lenta retirada a pie hasta Dunkerque.

Cambia de narrador, del omnisciente inicial a la primera persona al final. Incluso emplea el indirecto libre. Se distinguen cuatro partes: Antes de la Segunda Guerra Mundial, durante la misma, cuando Briony se convierte en enfermera y la última, en la que Briony habla ya como escritora consagrada y revela detalles de las partes anteriores. La narración avanza y vuelve, con flashbacks y recuerdos, redondeando y completando escenas con nuevos puntos de vista y reflexiones.

Me ha gustado mucho la novela. Buena historia, con sorpresa final incluida, bien narrada, original argumento, magníficas descripciones de escenarios, pensamientos y emociones. Muy recomendable.