domingo, 10 de enero de 2016

Puerto escondido, de María Oruña


Una autora desconocida que logra saltar a la primera fila de las editoriales con, nada menos, Destino. Ignoro su mérito, que lo habrá. El Grupo Planeta no tira el dinero cuando apuesta por alguien.

María ha salpicado la novela de topónimos y detalles folclóricos que harán las delicias de los lugareños. Lo cual no es una crítica, aunque el recurso es demasiado evidente. Me gustaría saber cuánto vende fuera de Cantabria.

Un crimen de hace décadas que sale a la luz a raíz de unas obras de reforma en una casa de Suances...

No he podido con él. Los personajes son de cartón piedra, los diálogos no son nada naturales, hay explicaciones para tontos y repetición de metáforas. ¿Ejemplos? Cuando utiliza cuencas de los ojos de una calavera "huérfanas" de... y en la página siguiente vuelve a emplear esta orfandad como imagen. O necesita recalcar que el protagonista inglés, no acostumbrado a conducir por la derecha, es porque viene de Inglaterra, donde se conduce por la izquierda.

No soy nadie para criticar, o sí. Un lector. Imperfecto y subjetivo, pero es mi blog y escribo lo que me parece. Siempre con respeto por el autor, claro, que soy perfectamente consciente del esfuerzo que supone escribir una novela.

Pero es que una novela, aunque sea comercial, carne de best-seller, sin pretensiones literarias, debe estar bien escrita, trabajada. Si no, miremos la novela negra nórdica, por ejemplo. Los personajes son humanos, con luces y sombras. Las escenas tangibles. Los diálogos creíbles. Y, además, suelen tener una buena historia.

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